“Casa de Fe” empezó como la expresión en Español de Faith Chapel en Billings, Montana. Existimos para construir vidas sólidas en Jesús y transformar nuestras comunidades.
Somos una comunidad de fe apasionada por Jesús, unida en diversidad y guiada por el Espíritu Santo. Aquí puedes crecer, servir y descubrir el propósito de Dios para tu vida.
Nuestros servicios reflejan nuestra comunidad multicultural: adoración en Español e Inglés, y un mensaje bíblico relevante predicado en Español con traducción simultánea al Inglés.
Este es un lugar seguro para explorar la fe, conectarte con Dios y caminar junto a otros. No importa tu trasfondo o dónde estés en tu jornada espiritual, hay un lugar para ti en Casa De Fe. ¡Te esperamos!

Estamos comprometidos a vivir los valores del evangelio de Jesucristo. Estos son los valores y convicciones de nuestra congregación.
Adaptamos una cultura Cristocéntrica. Significa que todo lo que somos y hacemos gira en torno a Él. No es solo parte de nuestra vida, sino el fundamento de mi identidad. Esto significa que tomamos decisiones, vivimos diferente, servimos y amamos como Jesús nos dio el ejemplo. Él es el centro de nuestra fe, de la familia, de la iglesia y de su misión.
Cuando permitimos que Dios obre en nuestras vidas, ocurre una transformación y no permanecemos iguales. Valoramos el crecimiento continuo, la renovación del corazón y la mente, y una vida que refleja cada vez más a Jesús. Creemos que una fe viva produce un cambio real en nuestras actitudes, decisiones y relaciones.
Creemos que seguir a Jesús no es solo para nuestro crecimiento personal, sino para compartir y multiplicar nuestra fe. Como discípulos, aprendemos de Cristo y vivimos como Él, y a la vez nos comprometemos a guiar a otros en ese mismo camino. Hacer discípulos es una misión continua que refleja el corazón de Jesús y el llamado de la Gran Comisión.
Significa que damos con alegría, porque hemos recibido abundantemente de parte de Dios. Su amor, gracia y provisión nos inspiran a compartir lo que tenemos —tiempo, talentos, habilidades, y recursos— para bendecir a otros. La generosidad es una respuesta natural a la bondad de Dios y una forma de reflejar Su corazón al mundo. Dios ama al dador alegre.
Significa que, aunque venimos de diferentes culturas, historias y formas de pensar, encontramos unidad en Cristo. Celebramos nuestras diferencias como una fortaleza y nos relacionamos con amor, mostrando gracia unos a otros sin comprometer la verdad del Evangelio de Jesus. Vivimos con un corazón abierto, buscando la armonía que solo el Espíritu de Dios puede dar.
Significa que como iglesia no estamos llamados a estar quietos, sino a salir y compartir el amor de Jesús con el mundo. No lo hacemos solos, sino como una familia espiritual unida, trabajando en equipo para llevar esperanza, servir a nuestras comunidades y haciendo discípulos. Nuestra misión es vivir y proclamar el evangelio dondequiera que vayamos no solo con palabra sino tambien en acción. Creemos que somos “las manos, los pies y la boca de Jesús” en nuestras comunidades trabajando como agentes de restauración.
Te invitamos a explorar nuestras creencias y a unirte a nosotros en la búsqueda de vivir nuestra fe con valentía y pasión.
Creemos en Jesucristo, el Hijo de Dios es el Salvador. Esta es la base del evangelio: que Jesús vino a salvarnos del pecado y restaurar nuestra relación con Dios.
Jesús es la figura central del cristianismo, la Palabra de Dios hecha carne. Jesús fue enviado por Dios como el sacrificio supremo por nuestros pecados, para que podamos disfrutar de una vida eterna con Él. Las enseñanzas de Jesús sobre el amor, el perdón, la humildad y el arrepentimiento están en el centro de nuestras creencias. También creemos en la resurrección de Jesús, la cual es prueba de su divinidad y la promesa de vida eterna para todos los que creen. Estamos llamados a seguir a Jesús, a vivir vidas de santidad y a compartir las buenas noticias del evangelio. A medida que aprendemos a amar y servir a los demás, recordamos el ejemplo de amor y sacrificio de Jesús.
Juan 1:14 (NVI)
“Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”
Juan 3:16 (NVI)
“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”
1 Corintios 15:3–4 (NVI)
“Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día, según las Escrituras.”
Jesucristo es El Rey que viene. Creemos que Jesús volverá físicamente y visiblemente a la tierra en gloria, tal como prometió. Su regreso marcará el cumplimiento final del plan redentor de Dios: Él establecerá Su reino de justicia y paz, derrotará todo mal y reinará eternamente.
Esta esperanza futura motiva a la Iglesia a vivir en santidad, fidelidad y urgencia misionera.
Aunque ya reina en los corazones de los creyentes, su reino visible y completo será establecido cuando regrese. La Iglesia Cuadrangular se alinea con una escatología histórica premilenialista, es decir, que Cristo vendrá antes de establecer un reino milenial literal en la tierra.
Hechos 1:11 (NVI)
“Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez, de la misma manera que lo han visto irse.”
Apocalipsis 1:7 (NVI)
“¡Miren que viene en las nubes! y todos lo verán con sus propios ojos, incluso quienes lo traspasaron;
y por él harán lamentación todos los pueblos de la tierra. ¡Así será! Amén.
Mateo 24:30–31 (NVI)
“Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo... Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
Y él enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta...”
Creemos firmemente que Jesús no solo sanó en el pasado, sino que sigue sanando hoy de acuerdo con Su voluntad y poder. La sanidad física, emocional y espiritual está incluida en la obra redentora de Jesús (Isaías 53:5). Jesús sanó durante su ministerio terrenal como parte de Su compasión por la humanidad y como demostración del Reino de Dios.
La sanidad es un beneficio disponible hoy, mediante la fe, la oración, y el poder del Espíritu Santo.
No se niega el sufrimiento ni la soberanía de Dios. La sanidad puede ser inmediata, progresiva o incluso pospuesta hasta la eternidad, pero la Iglesia ora con fe creyendo en el poder sanador de Jesús. La sanidad también es vista como una señal del Reino, que anticipa la restauración final de todas las cosas.
Isaías 53:4–5 (NVI)
“Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores...
Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades... y por sus heridas fuimos sanados.”
Hebreos 13:8 (NVI)
“Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.”
Salmo 103:2–3 (NVI)
“Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias.”
Santiago 5:14–15 (NVI)
“¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.
La oración de fe sanará al enfermo, y el Señor lo levantará.”
Jesús es quien bautiza con el Espíritu Santo, y este bautismo no es lo mismo que la salvación, sino una obra distinta y posterior del Espíritu Santo, que capacita al creyente para el servicio, testimonio y vida santa. Jesús prometió llenar a sus seguidores con el poder del Espíritu Santo (Hechos 1:8).
El bautismo con el Espíritu Santo es una experiencia real, posterior a la conversión, y tiene como propósito empoderar al creyente para cumplir la misión. Creemos que este bautismo se evidencia con señales espirituales, entre ellas, hablar en lenguas (”glosolalia”) como en el libro de Hechos. Del pasaje biblico Hechos 2:1-4 se deriva nuestro “Carácter Distintivo Pentecostal”.
Esta llenura produce un amor más profundo por Jesús, mayor efectividad en el ministerio, valentía para testificar, y manifestación de los dones del Espíritu.
Mateo 3:11 (NVI)
“Yo los bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan —les decía Juan—; pero el que viene después de mí es más poderoso que yo...
Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.”
Hechos 2:1–4 (NVI)
“Cuando llegó el día de Pentecostés... todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.”
Lucas 24:49 (NVI)
“Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre; pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.”
Creemos en la importancia del bautismo. El bautismo simboliza el compromiso de un creyente con Jesús y Sus enseñanzas, y es un acto externo de confesión de nuestra fe en Él. Tambien simboliza nuestra unión con la muerte y resurrección de Jesús. Al ser sumergidos en el agua, representamos que morimos al pecado, y al salir, que resucitamos a una nueva vida en Cristo.
Creemos que el bautismo es esencial para el discipulado cristiano, y que es una forma hermosa de proclamar nuestra lealtad a Jesús. El bautismo es una experiencia sagrada y significativa, y estamos profundamente comprometidos a ayudar a los creyentes a celebrar este importante paso en su camino de fe. Al celebrar y honrar el bautismo, proclamamos nuestra fe en Jesús y nuestro deseo de servirle a Él y a los demás.
Romanos 6:3–4 (NVI)
“¿No saben ustedes que, todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?
Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.”
Hechos 2:38 (NVI)
“—Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo.”
Creemos en el Espíritu Santo, quien es la tercera persona de la Trinidad. El Espíritu Santo es el poder unificador entre Dios y la humanidad, y es la fuente de nuestro consuelo, guía y fortaleza. El Espíritu Santo nos ayuda a entender y apreciar la Biblia, y nos capacita para vivir sus enseñanzas en nuestra vida diaria. Creemos que el Espíritu Santo está siempre con nosotros, guiándonos fielmente en nuestro caminar con Dios. También creemos que el Espíritu Santo nos da dones como sabiduría, conocimiento, entendimiento, sanidad, milagros, lenguas y profecía, para que podamos ser usados en el servicio a Dios y en la expansión de Su amor. Somos una congregación que busca ser empoderados por el Espíritu Santo de Dios.
Juan 14:26 (NVI)
“Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho.”
Hechos 1:8 (NVI)
“Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.”
Romanos 8:14 (NVI)
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.”
1 Corintios 12:4–11 (fragmento NVI)
“Hay diversas clases de dones, pero el Espíritu es el mismo… A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás... a uno se le da palabra de sabiduría... a otro fe... dones de sanidad, poderes milagrosos, profecía, discernimiento... hablar en lenguas... interpretar lenguas.”
Creemos en la Trinidad, que es la doctrina de que Dios es uno, existiendo en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres personas de la Trinidad son distintas y a la vez unidas, coexisten en perfecta armonía y trabajan juntas para crear y sostener el mundo. Reconocemos que, siendo Dios el Creador y la fuente de toda vida, Él existe en tres personas que son diferentes pero unidas, comprendiéndose completamente y obrando en conjunto para cumplir Sus planes para la humanidad. Creemos que la Trinidad es una parte esencial para entender a Dios y Su propósito para nosotros. Al abrazar la verdad de la Trinidad, podemos tener una relación más profunda con el Señor y comprender mejor Su voluntad para nuestras vidas.
2 Corintios 13:14 (NVI)
“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.”
Juan 14:16-17 (NVI)
“Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad…”
Mateo 28:19 (NVI)
“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
Creemos en la inspiración divina de la Biblia, que es la verdadera e inspirada Palabra de Dios. Creemos que la Biblia es nuestro estándar para la vida, y que su verdad, integridad y relevancia son de suma importancia. La Biblia no es solo un libro, sino una guía viva, llena de la sabiduría y dirección de Dios. A través de las Escrituras, aprendemos sobre el carácter de Dios, cómo vivir y actuar, y cómo crecer en nuestro camino espiritual. Creemos que al leer y estudiar la Biblia, podemos acercarnos más a Dios y profundizar nuestro entendimiento de Su amor.
2 Timoteo 3:16–17 (NVI)
“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.”
Salmo 119:105 (NVI)
“Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero.”
Mateo 4:4 (NVI)
“Jesús le respondió: —Escrito está: "No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".”
Creemos en la salvación por medio de la fe en Jesucristo. Creemos que Jesús fue enviado por Dios para salvarnos y darnos vida eterna. La salvación solo es posible a través de la fe en Jesús y el arrepentimiento de nuestros pecados. Entendemos que somos salvos por gracia y no por nuestras propias obras. La Biblia nos enseña que, sin importar los errores que cometamos, el amor y la gracia de Dios siempre están disponibles para nosotros. Creemos que al aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador, podemos tener la seguridad de la salvación y la promesa de vida eterna con Dios.
Efesios 2:8–9 (NVI)
“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,
no por obras, para que nadie se jacte.”
Romanos 10:9–10 (NVI)
“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.”
2 Corintios 5:17 (NVI)
“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”
Creemos en la doctrina cristiana de La Iglesia. Creemos que la Iglesia es una asamblea santa de creyentes, unida en la fe y el amor. Nos esforzamos por ser una comunidad de creyentes unida en nuestra fe en Jesucristo y en nuestro compromiso de servirle a Él y a Su reino. Estamos comprometidos a amar a Dios y a los demás, y a ser conocidos por nuestro amor mutuo.
Creemos que la Iglesia es una organizacion, sino un organismo y cuerpo constituido por los creyentes llamados a servir y proclamar el evangelio de Jesucristo a todas las personas. Con la guía del Espíritu Santo, buscamos ser discípulos fieles de Jesús y seguir Sus enseñanzas. Nos esforzamos por vivir nuestra fe a través de acciones de amor y servicio a nuestra comunidad y al mundo.
Efesios 1:22–23 (NVI)
“Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo y lo dio como cabeza de todo a la iglesia,
esta, que es su cuerpo, es la plenitud de aquel que lo llena todo por completo.”
Hebreos 10:24–25 (NVI)
“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.
No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros…”
Juan 13:34–35 (NVI)
“Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros.
De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.”
Creemos que la multiplicación de iglesias es una expresión natural del crecimiento saludable del cuerpo de Cristo. La Iglesia Cuadrangular ha sido, desde sus inicios, un movimiento misionero comprometido con plantar iglesias que plantan iglesias.
Somos un vivo ejemplo de esto al ser nosotros una plantación. Entendemos que cada comunidad necesita una expresión local del evangelio, y por eso equipamos y enviamos líderes llenos del Espíritu Santo para iniciar nuevas obras donde el mensaje de Jesús pueda ser predicado, vivido y reproducido.
La multiplicación no solo es estratégica, sino bíblica; refleja el corazón de Dios por las naciones y la urgencia de la Gran Comisión. Como parte de esta visión, fomentamos un liderazgo relacional, el discipulado reproducible y un enfoque intencional en formar comunidades misionales saludables que impacten su entorno con el amor de Cristo.
Mateo 28:19–20 (NVI)
“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”
2 Timoteo 2:2 (NVI)
“Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encárgaselo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.”
Hechos 16:5 (NVI)
“Así que las iglesias se fortalecían en la fe y crecían en número cada día.”
Hechos 2:47 (NVI)
“...y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.”
La Iglesia Cuadrangular afirma y apoya el liderazgo de las mujeres en todos los niveles del ministerio. Esta postura se basa en el ejemplo bíblico, el poder del Espíritu Santo y el valor igualitario de hombres y mujeres en Cristo y en la creación (Génesis 1:27).
La Teología “Egalitaria” es una corriente dentro del cristianismo que sostiene que Dios creó al hombre y la mujer con igual valor, dignidad y capacidad para liderar y servir, y que no existen roles jerárquicos establecidos por Dios basados en el género, especialmente dentro del hogar, la iglesia y la sociedad.
Textos como 1 Timoteo 2:12 (que prohíbe a la mujer enseñar o ejercer autoridad sobre el hombre) son entendidos como respuestas a situaciones culturales específicas del momento, no como mandamientos universales.
Desde su fundación en 1923 por Aimee Semple McPherson, una mujer evangelista y pastora, el movimiento Cuadrangular ha promovido el papel de la mujer en el ministerio. Creemos que el Espíritu Santo distribuye dones sin distinción de género (Hechos 2:17–18).
El llamado y la autoridad ministerial provienen de Dios, y no son dictadas por cultura, tradiciones o la sociedad. La posición de la Iglesia Cuadrangular es que el liderazgo no está limitado por el género, sino afirmado por la evidencia del llamado, carácter, y fruto del Espíritu.
Gálatas 3:28 (NVI)
“Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.”
Hechos 2:17–18 (NVI)
“‘Sucederá que en los últimos días —dice Dios— derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad.
Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán... incluso sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días, y profetizarán.’”
Jueces 4:4–5 (NVI)
“Débora, profetisa, esposa de Lapidot, era jueza de Israel en esa época. Se sentaba bajo la Palmera de Débora... y los israelitas acudían a ella en busca de justicia.”
Romanos 16:1–2 (NVI)
“Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea.
Recíbanla en el Señor como conviene a los santos, y ayúdenla en lo que necesite de ustedes, porque ha ayudado a muchos, entre ellos a mí mismo.”
Creemos que la Comunión (Santa Cena) es una práctica ordenada por Jesús que celebra Su sacrificio en la cruz y nos recuerda Su amor, gracia y segunda venida. La Comunión es una ordenanza sagrada instituida por Jesús durante la Última Cena (Lucas 22:19–20).
Los elementos (el pan y el fruto de la vid) simbolizan el cuerpo y la sangre de Cristo, ofrecidos por la salvación del mundo. Es una celebración de recuerdo, comunión y esperanza: recordamos el sacrificio, participamos como un solo cuerpo, y esperamos Su regreso.
La Comunión es para creyentes, y se toma con reverencia, reflexión y gratitud. También representa nuestra unidad como Iglesia, nuestro compromiso con Cristo y con los unos a los otros.
Lucas 22:19–20 (NVI)
“También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo:
‘Esto es mi cuerpo entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.’
De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo:
‘Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.’”
1 Corintios 11:23–26 (NVI)
“El Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan... y dijo:
‘Esto es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria de mí.’
... Así, cada vez que coman este pan y beban de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.”
Juan 6:53–54 (NVI)
“Ciertamente les aseguro que, si no comen el cuerpo del Hijo del hombre ni beben su sangre, no tienen realmente vida.
El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.”
Creemos en el poder de la oración, tanto individual como en comunidad, como una expresión de fe en la obra de Dios en nuestras vidas. La oración es una parte esencial de la vida cristiana y se utiliza para hablar con Dios y comunicarnos con Él. Oramos por guía, fortaleza, sanidad, protección, y por nuestras familias, amigos y comunidad. A través de la oración, buscamos profundizar nuestro entendimiento de la voluntad de Dios y Sus planes para nuestras vidas.
Orar nos ayuda a acercarnos más a Dios y a comprender mejor cómo podemos servirle de la mejor manera. Cuando oramos, nos abrimos a Dios, y Él nos responde a Su manera y en Su tiempo. La oración es una forma hermosa y poderosa de comunicarnos con nuestro Padre Celestial y de buscar Su amor y dirección.
1 Tesalonicenses 5:16–18 (NVI)
“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”
Santiago 5:16 (NVI)
“La oración del justo es poderosa y eficaz.”
Filipenses 4:6–7 (NVI)
“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.”
1 Juan 5:14-15 (NVI)
“Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.”